26. ago., 2016

Crítica

 

May, una escritora americana-jordana (padre americano-madre jordana) que vive en Nueva York y viaja sola a su país natal para reencontrarse con su familia (padres separados) y sus dos hermanas y preparar la boda que se celebrará en un mes. El novio que no viaja con ella, tiene previsto llegar unos días antes de la ceremonia en Amán.. Ella cristiana-agnóstica, él musulmán.

 

El reencuentro de May con su país, su familia, entorno, costumbres, reintroduce una serie de planteamientos en su mente que el día a día le había hecho perder y pasar ciertas sensaciones y sentimientos a un segundo plano en los que de nuevo cobra protagonismo y, por otro lado, ver con una perspectiva diferente las costumbres arraigadas en su país de origen. Muy bien llevada la evolución en la relación entre las hermanas que habían perdido la complicidad natural hacia una relación fraternal real.

 

Lo que en principio puede parecer, una comedia con algo de drama, en la que el espectador espera una historia en la que se podría haber mezclado la migración, integración, diferencias religiosas, contraste entre mundo moderno-colorido (NY)  y mundo tradicional gris (Amán), problemas de comunicación por el idioma y en que últimamente la cantera cineasta ha estrenado varias películas, que se pueden ver, ya que el tema da o puede dar mucho de si…. Nos encontramos con una historia mucho más normal y cotidiana, sin todos estos ingredientes; que si se mezclan bien, podría haber salido salir una bomba de película y este quizás sea el sentido de la misma;  en cualquier sitio del mundo, en cualquier ciudad, barrio o casa, puede darse esta historia sin necesidad de que haya ninguna de esta casuística y forzar el interés por otros derroteros. La orientación y esencia del film se ha centrado más en los individuos en si mismos que en el exterior/sociedad.

 

Los problemas de competitividad a nivel personal, los prejuicios inculcados, unidos a la falta de comunicación entre la familia y de pareja, añadidos a los complejos personales, hace que sólo, cuando se permeabilizan estas capas rígidas, cuando se rompen los corsés y se liberan las mentes y los cuerpos, hace que aparezcan unas nuevas reglas de juego más sinceras, más cercanas a la existencia y por lo tanto a la vida real.

 

JCC.