18. jul., 2016

Crítica

Salí de la película sin entender la repetición de la misma historia a lo largo del metraje. Parecía que el director quisiera que el espectador adivinara “las 10 diferencias” como en los juegos de los periódicos y revistas. Al no entenderlo me aburrió bastante. Sí era bonita la intimidad que va surgiendo de forma natural entre los dos protagonistas principales y la forma de mostrar sus sentimientos respecto a la vida, el arte, las costumbres, en la fugacidad de 24 horas.

(EJC)