16. ago., 2016

Critica


Película extraña desde el nombre: Duque de Borgoña -pequeña mariposa anaranjada marrón-; al tema secundario de la película: que rodea a un grupo de entomólogas especialistas en las mariposas: desarrollo, evolución, fases de crecimiento, sonidos, un mundo bastante extraño y difícil al acceso en su estudio, con sus reuniones, artículos presentaciones, etc.; al asunto principal: una relación sadomasoquista llevada magníficamente a la pantalla entre dos actrices veteranas que bordan el papel.

El ambiente, el colorido, la casa, la música, recuerda a esas películas de apertura al erotismo de finales de los 70, estilo Emmanuel pero con una calidad más que notable. El vestuario (lencería) es magnífico, hace real la historia.

La relación entre la dominante y la sumisa confunde al espectador, que es donde se le puede buscar la relación entre las fases de crecimiento de las mariposas: no todo lo que se ve, es lo que es. Las ataduras de muñecas, las escenas de amor, de sexo, en lo que es lo que es sin ser visto, es donde está la elegancia de la película.

La pretensión de "ir más allá" en la relación con la intención de compra de un artilugio especialmente fabricado para este tipo de relaciones, deja al espectador (al menos al que escribe) dando que pensar en los mundos que hay por ahí....

Sin conocer el mundo del sadomasoquismo, describe de forma muy "natural" este tipo de comportamientos y conductas sexuales centradas en el consenso que implica el dominio de una persona sobre otra o el placer de dominar o ser dominado al coste que haga falta, sin límites.

JCC