23. sep., 2016

Crítica

Estamos en New York en 1944, todavía inmersos en la II Guerra mundial. La película trata sobre una heredera madura new-yorkina, amante de la música y cantante amateur,  casada en segundas nupcias con un aspirante a actor inglés,  el cual cuida de ella con suma adoración .

Como buena heredera tiene ante sí numerosos aduladores  que le hacen creer que es una auténtica diva, ante lo cual ella termina convenciendose de ello.Está delicada debido a una sífilis contagiada por su primer marido. El problema surge cuando  decide alquilar el Carnegie Hall y repartir las entradas a los soldados tan valientes que han arriesgado su vida por el pais  La película está basada en un hecho real, lo cual no deja de ser triste aunque hay algún momento de auténtica carcajada (cuando entona las canciones).

Se deja ver bien aunque no es una película que vaya a quedar demasiado tiempo en nuestra retina.  Meryl Streep borda el papel especialmente cuando canta y Hugh Grant hace un papel muy de su estilo,  con ironía como buen inglés. Tiene un momento estelar con un baile genial

(TZ)