12. nov., 2016

Crítica

Daniel Mantovani es un escritor de origen argentino al que le acaban de otorgar el premio Nobel de literatura. Sus novelas se ambientan siempre en el pequeño pueblo argentino que le vio nacer, Salas.  Tras mas de cuarenta años ausente decide volver.
Su llegada al pueblo de su infancia provocará todo tipo de situaciones.
La película supone una critica feroz a la condición humana, envidias,  celos, resentimientos, violencia  y brutalidad fluyen sin limitaciones. Todo ello adornado de un humor negro que hace que la trama nos sorprenda continuamente. Me resulta original que en ningún momento el guión nos haga simpatizar con el protagonista, un gran cínico y poco empático, pero mucho menos con los vecinos del pueblo,  en general absolutamente patéticos pero muy reales que viven en un entorno miserable y cutre. 
Lo mejor: el protagonisra ( Oscar Martinez) y por supuesto el desfile de personajes esperpenticos  que a pesar de las risas dejan un cierto mal sabor de boca porque reflejan todas las bajezas del ser humano...

(MZA)

 

Película argentina calificada como comedia dramática; pero, de comedia, nada, sólo
 unas pinceladas al principio que se olvida rápidamente en cuanto el filme entra en harina.
 
La película narra la historia de un escritor argentino, premio nobel de literatura, que tras unos años lidiando con
 la prensa, con otros escritores, muy demandado y endiosado por su condición, es invitado a su pueblo natal para recibir un premio local. 
La invitación del alcalde de su pueblo –por una semana- pretende hacer volver a este ilustre
 personaje a sus raíces (calles, escuela, amigos, antigua novia...) del que había partido 30 años antes hacia Europa, con el fin de mostrar a sus habitantes, pueblo muy básico y rural -argentina profunda-, que todo se puede conseguir
 con dedicación y esfuerzo; y de esta forma, darle un punto de intelectualidad y de futuro del que carece el pueblo por completo.
 
Al principio, las escenas del reencuentro entre  ese mundo tan dispar "intelectual" y,
 por qué no decir un poco altanero del nobel, y el mundo real de sus antiguos vecinos, son emotivas y entrañables : dando charlas en escuelas, recorriendo antiguos parajes de su juventud, reconociendo la casa donde nació, visitando
 a antiguos amigos, reencontrándose con la novia que dejó antes de partir a Europa, etc.
 
A medida que avanza la inmersión en el mundo real, van apareciendo los vicios más básicos del ser humano
 que se reproducen en los habitantes del pueblo:  la envidia, el resquemor, los celos, el odio, el miedo, la lascivia -probablemente me deje más de uno y más de dos-; vicios que se van apoderando del protagonista que, hasta entonces, gracias
 a su bagaje intelectualoide, había podido salir airoso de cualquier situación y que en esta ocasión, se rebaja a esos instintos básicos para tratar de salir de allí, tal y como llegó.
 
Muy
 interesante ver la película para comprender el significado literal de la frase: "Homo Homini Lupus".
 
Tan real como la vida misma.
 
JCC.