2. dic., 2016

Crítica

El joven director Rodrigo Sorogoyen ha conseguido con este thriller el premio al mejor guion en el último Festival de San Sebastián. La historia se basa en la relación que se crea entre un psicópata asesino en serie y violador de ancianas y dos inspectores también con problemas mentales pero de comportamientos opuestos. La acción se desarrolla en Madrid y en unas fechas concretas (año 2011, visita del Papa y manifestaciones callejeras del 15M) que marcan la acción pero no influyen en el relato. Película dura, mejor dicho, durísima, que transmite veracidad, gracias a unos diálogos e imágenes estupendos y a unas actuaciones soberbias, sobre todo de los dos traumatizados policías que son, Roberto Álamo en su papel de policía hiperviolento, chulo, asocial, extrovertido y autodrestructivo, y el magnífico actor Antonio de la Torre en el de policía metódico, reservado, con traumas psicológicos y físicos (tartamudez) pero que en el fondo son unos auténticos profesionales y que aprenden a trabajar juntos para detener al perturbado mental, asesino y violador de ancianas.

“Que Dios nos perdone” se une a “Tarde para la ira” y al “Hombre de las mil caras” como buena muestra del nuevo thriller español.

 

JLC

 

Película como dice JLC en su crítica: durísima.

 

No tiene nada que envidiar al ambiente de películas que han pasado a la historia reciente del cine de suspense "Seven" y "Asesinato en 8 mm" en los que las imágenes visualizadas perviven en la memoria. El fuerte de estas películas es la recreación de esos ambientes-submundos donde se desarrollan las secuencias criminales tan violentas y trabajadas y la forma en que aparecen las víctimas.... que hacen que sean difícilmente olvidables. Todo esto sin menospreciar a los actores principales de sendos filmes.

 

No es el caso de "Que Dios nos perdone" en el que  impacta más la naturalidad del rodaje con unos escenarios cotidianos (casas de las víctimas)  y oficinas policiales que podemos ver casi a diario. También impacta la naturalidad con la que los dos personajes principales: Antonio de la Torre y Roberto Álamo, representan su trabajo con sus desequilibrios mentales: uno por su timidez y complejos, y el otro por su ira y violencia y con una simbiosis laboral que, siendo antagonistas, no puede ser mejor.

 

El suspense que se crea en el ambiente, es precisamente por este motivo: está tan bien llevado el asunto y con una naturalidad tan cercana que te metes, excepto en el "malo de la película", en todos los personajes; llegando a justificar lo injustificable.

 

Vamos, que cuando nos ponemos a hacer películas buenas.... nos ponemos. Recomendada

 

JCC