20. ene., 2017

Crítica

 

31. dic., 2016

Tras el final de la primera guerra mundial, un soldado frances va a visitar a la prometida y padres de un soldado alemán, Frantz, supuestamente amigo suyo y que ha  fallecido en combate. La película juega a la ambigüedad desde el primer minuto. No sabemos que relación existía entre Adrien, el soldado frances y Frantz, no sabemos tampoco que motivo le lleva a visitar a su familia ni que sentimientos le provoca Anna, la prometida de Frantz. Rodada en su mayor parte en blanco y negro reflejando el luto y la tristeza de la posguerra pero con algunos destellos de color cuando quiere expresar la alegría de vivir a pesar de todo. Trata sobre el amor, la mentira , los secretos y la soledad. Destaca la belleza clásica de la protagonista y a pesar de su austeridad esta llena de emoción. Muy recomendable



(MZa)

 

Frantz es una película que se disfruta desde el primer momento.

 

Disfrutas por cómo está filmada. Es un relato de 1919 y, no sólo la ambientación es perfecta: pequeña ciudad en Alemania y París, calles, casas, habitaciones, pequeños detalles, etc. Sino que la iluminación y fotografía, incluso ciertos paisajes, parecen decorados antiguos de cine, parece que se está viendo una película de cine mudo.

En ciertas situaciones, hasta la expresión de las caras de los protagonistas hace pensarlo. De verdad. Parece que sobran las palabras.

Solo hay alguna pincelada de color en situaciones imaginarias o de subidón emocional, es resto en blanco y negro, como no podría ser de otra forma.

 

Disfrutas con la interpretación de la protagonista: Paula Beer, no solo en la interpretación visual del papel, sino en el manejo de sus emociones, que son unas cuantas…: un gusto. El resto también borda su papel: con Ernst Stötzner y Pierre Niney que ya digo que muestran una expresividad fuera de lo normal.

 

Y disfrutas regodeándote del manejo de las emociones en las que se mete el espectador. Es lo mejor. La película te lleva de un extremo al contrario varias veces. De los vicios más desgarradores: venganza, rencor, odio, tristeza, depresión, dolor, guerra; a las virtudes más gozosas y exultantes: esperanza, amor, perdón, comprensión, generosidad, alegría

 

Recomendable verla en versión original: idiomas alemán y francés (y eso que el que suscribe no entiende ni una palabra de alemán y poco francés). Pero el juego que se establece entre los protagonistas con el cambio de idioma, de forma online, es otro factor importante en el manejo y cambio de situaciones (complicidad, secretismo, cambios de tono de forma simultánea dentro de un acto….). 

 

Vamos, que sales con el corazón “partío” pero habiendo disfrutado un rato, que es de lo que se trata.

 

JCC