4. mar., 2017

Crítica

Es el año 2029 y la edad dorada de los Xmen ha llegado a su fin. Hace 25 años que no nacen nuevos mutantes y estos se están extinguiendo. Un visiblemente desmejorado Lobezno ejerce de conductor de limusina, intentando pasar desapercibido y alejarse de su pasado. 

Pero una niña está a punto de cambiarlo todo.

Esta película es el punto y final de un personaje de ha durado casi 20 años. Hugh Jackman se despide de Lobezno, en sus palabras, “como siempre había querido”. Una película de anti-superhéroes, alejada de lo que te podrías esperar si eres fan de las anteriores películas de los Xmen. Sigue habiendo acción, mucha acción, pero la historia y la evolución del personaje de Lobezno cobran mucha más importancia.

La luz, el paisaje y los nuevos personajes ayudan a dar sensación de despedida a la película y a adentrarse más en los miedos y aflicciones del personaje. Casi por primera vez, sin descuidar la forma, lo importante es el fondo.

Película muy recomendable, pero sabiendo a lo que vas. Una película de acción.

(GJBZ)