25. mar., 2017

Crítica

Locas de alegría; locas de tristeza

 

No es una comedia, tampoco un drama: tan real como la vida que se lleva en un centro psiquiátrico. No se pasa muy bien, pero pasa.

 

Excepcional interpretación de las actrices Valeria Bruni-Tedeschi(Beatrice) y Micaela Ramazzotti (Donatella). No es de extrañar el premio que han recibido ambas.

 

Dos mujeres, tan distintas y, a la vez, tan iguales: Una dicharachera, brillante, imparable, histriónica, loca. Otra, deprimida, reprimida, silenciosa, apática, loca. Tan necesitadas, tan frágiles.

 

No por locas, son tontas; para nada. Aunque se resisten a aceptar su situación, intentan a toda costa salirse del tiesto y, cuando se salen, reconocen y asumen que la normalidad establecida (el tiesto), tira mucho y quizás sea la mejor situación. A los que nos creemos cuerdos, nos pasa lo mismo. Quizás sea la moralina del filme.

 

La gente “normal” que rodea a las dos protagonistas: los padres deDonatella y la familia de Beatrice, cada uno en su línea, pero perfectamente podrían acompañarlas en el centro de internamiento (Villa Biondi)

 

A destacar:

 

El contagio de las situaciones tristes de la película. al espectador, sin pasarse, y la vuelta al optimismo con situaciones tontas.

 

La recreación del sanatorio mental es una zona de la Toscana (Villa Biondi): colores, luz, habitaciones sin puertas, jardines, que favorece la recreación del gregarismo y buen rollo del grupo (Esto en Siberia, no sería lo mismo). 

 

JCC