3. may., 2017

Crítica

 

 

Los ingleses son unos maestros en este tipo de películas de época, 1856, en una casa finca de Inglaterra rodada en Northumberland, lugar socorrido en películas y series para ambientar lo que es agreste, depresivo, solitario y frío. 

 

La película cuenta como una mujer "comprada" junto a una tierra y tratada como esclava por su marido y el padre de éste, con una insatisfacción sexual importante, ejerce un instinto propio de los animales.

 

Florence Pugh interpreta perfectamente este papel:  Insensible cuando es humillada (como un animal), jocosa y espontánea cuando la situación, aun tensa, lo es (como un animal), como felina en celo cuando lo está (como un animal) y haciendo desaparecer todo lo que le molesta, cuando se siente amenazada (como un animal). En definitiva, el comportamiento de un animal y lo hace de una forma sorprendente.

 

Son los chimpancés (incluso las hembras), parecidos o muy parecidos al género humano y leonas las que pueden acabar con todo los que se le ponen entre ellas y su instinto de procreación y supervivencia….

 

Los animales no tienen escrúpulos, son animales, las personas... no todas.

 

Perfectamente ambientada. Una fotografía fuera de lo normal, cada secuencia parece un cuadro perfectamente centrado y con un equilibrio visual excepcional.

 

A mejorar: nada 

 

 

JCC