16. jun., 2017

Crítica

 

La película “Testigo” es el primer largometraje del director francés Thomas Kruithof. Película que podemos ubicarla dentro del cine negro, de suspense y espionaje a la francesa. Cine intimista, sin efectos especiales ni persecuciones espectaculares pero no por ello menos entretenida ya que mantiene al espectador pendiente en todo momento del desarrollo y desenlace de la trama. Protagonizada por el estupendo actor François Cluzet en el papel de Duval, contable en paro, de cierta edad. Rehabilitado de sus problemas con el alcohol. Al que le ofrecen y acepta, por necesidad, un extraño trabajo consistente en mecanografiar unas conversaciones telefónicas de contenido político y que, sin desearlo, se ve inmerso en una peligrosa trama por conflicto de intereses políticos y electorales hasta el punto de peligrar su vida. Excelente la puesta en escena de la película que crea una atmósfera opresiva y fría que refuerza el suspense de la historia.

No es un “peliculón” pero si es una cinta lo suficientemente atractiva para disfrutar la hora y media de duración de la misma.

 

JLC

 

 

Si de lo que se trata es de pasar un buen rato, la película está indicada para ti.

No se pasa un buen rato en el sentido estricto de la palabra: relajado, bonito, gracioso, cómico, con humor: No. Se pasa un buen rato, porque la película sin ser una obra maestra, ni por la historia ni por cómo se desarrolla, ni por el final, te atrapa.

Y atrapa porque el protagonista, Duval (François Cluzet) es una persona “normal”, tan vulnerable. Un oficinista que, por una serie de problemas, se ve en la calle y tras un período en paro le ofrecen un trabajo atípico; pero que para esta persona, por su carácter y tipo de vida rutinaria y sin sobresalto alguno, el trabajo le llega a parecer normal y lo afronta con una cotidianeidad y de forma rutinaria como es él… y como es su vida;  y el espectador es piensa, aunque sea difícil, que todo lo que le ocurre, te puede llegar a pasar a ti. Con lo que te angustias y llegas a pasarlas canutas en algún momento.

Es una película que recuerda al cine negro francés. Por las secuencias, música, primeros planos, la forma en la que te intriga, te retrotrae a Hitchcock y concretamente a “La cortina rasgada” y también, por la soledad desde que está narrada la historia recuerda a la película “la vida de los otros” de Florian Henckel von Donnersmarck, donde el protagonista es tan el centro del universo de la pantalla que crees estar tú allí metido. Muy bien creada la atmósfera que rodea a Duval y su interpretación.

En definitiva, sin ser muy buena película, merece la pena verla para pasar un buen rato.

 

 JCC