28. jul., 2017

Crítica

No me gusta leer críticas antes de ver una película y sí su valoración o puntuación (o recomendación de alguien) para ir a verla. 

 

Sieranevada, una vez vista, y después de haberme quedado “absorto”, y de leer alguna crónica, estoy de acuerdo con una y otras críticas. Para unos, una obra maestra. Para otros, difícil de aguantar: un ladrillo.

 

Estoy completamente de acuerdo con las dos opiniones. Hace mucho tiempo que no veía salir del cine a una docena de personas sin terminar la película en una sala de, no más de 60 personas. Probablemente habría otros que no se atrevían. Otros se hubieran quedado más allá de las cerca de las 3 horas que dura el filme y yo (junto a mi pareja, mi hermano y su pareja) ….ahí en medio, esperando a ver qué pasaba ……

 

Sólo con el empiece de la película te da una idea de lo que el rumano Cristi Puiu es capaz de hacer. 

 

El desarrollo de la película gira entorno a una reunión familiar en un piso, consecuencia de la muerte del padre de los protagonistas.

 

No se si es por ser otra cultura o por como está llevada la trama, el comportamiento de los no pocos personajes que aparecen y se mueven por el domicilio, se hace “llamativo”, por decirlo suavemente.

 

Lo que si, una vez más, desde mi punto de vista, se refleja muy bien son las miserias de la personas y lo mal parados que aparecemos los del género masculino, y, por el contrario, la fortaleza y solidaridad del género femenino. 

 

Destaca la forma en la que está filmada, cámara continua en un espacio angosto, lleno de trastos, libros, mesas, platos. Para entendernos, 12 o 15 personas en un minipiso moviéndose más que los precios, entre la cocina y dos habitaciones, y no da la sensación de agobio en ningún momento.

 

No puedo recomendarla, posiblemente sea un peliculón, no tengo suficiente conocimiento cinéfilo para decir que es una obra maestra, o todo lo contrario.

JCC

 

 

La última e internacionalmente alabada película del director rumano Cristi Puiu“Sieranevada” es un largometraje, nunca mejor dicho lo de largo ya que dura tres horas su proyección, en el que se nos narra la reunión de una familia rumana, en un pequeño piso, para conmemorar el fallecimiento de uno de sus miembros, festividad a la que se apuntan vecinos y amigos y lo que en principio iba a ser una simple y tradicional comida para honrar al difunto, se va convirtiendo poco a poco en un caos en el que salen a relucir los numerosos problemas de los distintos y variados invitados, tanto personales, envidias, complejos, resquemores, engaños, discusiones políticas, teorías conspiratorias sobre los atentados terroristas, la religión, la infidelidad, las difíciles relaciones de pareja, de padres e hijos y un sinfín de temas lo que se traduce en un retraso esperpéntico de la festiva comida. 

Es una película que no deja a nadie indiferente, tal es así que una parte del público abandonó la sala antes finalizar la película, hubo quién se echó una siestecita, a otros les ha encantado y la han alabado como una clara representante del llamado “nuevo cine rumano” que por lo que he leído se caracteriza por largas escenas rodadas en planos largos y sin cortes, con movimientos de la cámara siguiendo a los personajes. La película se presentó a los Oscar en representación de Rumanía y es Premio a la mejor película en el Festival Internacional de Chicago 2016. Para mí la película posee momentos brillantes, con unos diálogos divertidos y de gran ingenio, pero le contrarrestan otros de una pasividad excesiva, con tomas larguísimas en las que no sucede nada de interés para la narración, excepto el ver pasar vehículos, trolebuses y viandantes sin ton ni son, o ponernos entera una ceremonia religiosa ortodoxa con cantos incluidos. Tiene sus luces y sus sombras, pienso, que unos acertados cortes en el montaje de la película la hubiera mejorado bastante, al hacerla menos densa y más ligera.

 

JLC.