17. sep., 2017

Crítica

 Cuenta un tragico suceso que a ontecio en el verano del 67 en Detroit. Disturbios raciales que acabaron con la muerte de tres afroamericanos, mientras que otros siete recibieron brutales palizas

La pelicula hace reflexionar sobre la contradiccion que supone que EEUU sea emblema de libertades por un lado y por otro, el máximo ejemplo de sociedad racista. Racismo que permanece hoy en día.

No se puede decir que sea una pelicula de accion pero si de mucha violencia que consigue emocionar,conmover y horrorizar. Rodada de forma nerviosa y con una fotografia muy oscura lo que nos hace sentir una tensión por momentos insoportable y angustiosa. En definitiva, drama absolutamente recomendable e imprescindible.

 

MZA

 

Es la última película que ha llegado a nuestras pantallas de la directora norteamericana Kathryn Bigelow basada en los violentos hechos ocurridos en la automovilística ciudad estadounidense de Detroit en el verano de 1967, entre la comunidad negra, la policía junto a la Guardia Nacional y a dos divisiones aerotransportadas del ejército, la 82 y la 101. Incidentes en los que más de 40 personas perdieron la vida, 1200 resultaros heridas y varios millares de detenidos. Centrándose en los terribles y brutales asesinatos de tres afroamericanos a manos de miembros de la policía, en lo que se conoce como el “asunto del Motel Algiers”. Nos relata con toda crudeza y realismo las vejaciones, palizas y torturas que sufrieron los huéspedes de color (más dos jóvenes blancas) a manos de los xenófobos policías que, en un auténtico abuso de poder acabaron asesinando a sangre fría a tres de los muchachos que allí se encontraban y, aunque, posteriormente hubo juicio, nadie fue culpado. La película está magistralmente ambientada, mostrándonos una ciudad en estado de sitio, en el que el miedo y la angustia se siente en cada esquina. La interpretación de los poco conocidos actores es excelente, transmitiendo al espectador el miedo y el terror ante la brutalidad con que son tratados por las denominadas fuerzas del orden.

Nos cuenta de manera descarnada el problema del racismo institucional que había en esa época en los Estados Unidos, y que por desgracia sigue habiendo. No hay más que ver los casos que continúan apareciendo en los medios en los que la policía norteamericana actúa de forma desproporcionada contra la población de color en el país de las “libertades”. 

JLC.

 

 

Detroit, ciudad con mucho tejido industrial (lo que fue cuna del automóvil en USA). Verano de 1967. Burbuja de trabajo, donde la población negra se movió para trabajar ocupando puestos donde los blancos no querían trabajar. Pasaron de un 85% de población blanca en los 50s a un 85% de población negra en los 90s. (“White flight” americano)

 

Por distintos motivos raciales, de segregación, crisis. Los blancos se hacen menos permisivos con los negros y, es ahí, donde empiezan los problemas. La película discurre en unos días de turbamultas y saqueos por las actuaciones policiales de los blancos y por el hartazgo de los negros.

 

Basada en acontecimientos reales. Buena película. Muy bien hecha. Película larga con tres fases bien diferenciadas.

 

La primera parte de la película te introduce en el ambiente que se respiraba en Detroit esos días. Las secuencias provocan mucha tensión en el espectador, están fenomenalmente mostradas. Por decir algo negativo, se podría haber reducido metraje pues te introduce sobremanera.

 

La segunda parte es el episodio en sí. Te metes de lleno. Tanto te metes que las pasas canutas. La directora se regodea en alguna secuencia de tal manera que, si de por sí, el relato es tremendo, consigue agobiarte más de la cuenta.

 

La tercera es el desenlace en los tribunales de lo ocurrido. Es ahí, donde una vez más, te das cuenta de la inercia de los valores establecidos y donde ves que sólo con tiempo (50 años después), se puede ir enmendando y reconociendo problemas conocidos.

 

El cine americano es lo bueno que tiene. Lo mismo defiende en algunas películas el patriotismo, con películas cuyo título podría ser “Yo soy la ley y hago lo que quiero donde quiero” y, a la vez, es capaz de sacar películas como ésta, donde el sistema queda por los suelos y pone de manifiesto los acontecimientos más oscuros de su reciente historia.

 

Merece la pena, eso sí, id preparados

 

JCC