9. dic., 2017

Crítica

 

Una noche como otra cualquiera, un grupo de amigos sumidos en la monotonía de sus respectivos matrimonios se reúnen para cenar y, deciden para hacer la velada un poco más divertida jugar a un arriesgado juego que consiste en dejar los móviles encima de la mesa y cada vez que suenen, ya sea un mensaje o una llamada han de compartirlo con todos. Este juego, sacará a la luz los secretos más oscuros de cada uno de ellos, y lo que al principio empieza como algo absurdo y aparentemente divertido se acaba convirtiendo en una verdadera tragedia…

En mi opinión es una película muy divertida que pone de manifiesto el uso exagerado que se hace de los móviles en la sociedad actual, además de la aparente doble vida ligada a ellos.

 

LJBZ