14. mar., 2018

Crítica

Sátira cómica basada en un comic que describe las luchas intestinas entre miembros del partido comunista para hacerse con el poder, tras el fallecimiento inesperado de Stalin.

 

Sin tratar de destripar la película. Al comienzo, con la repetición de un concierto… y con la sobresaliente secuencia donde Stalin cae muerto en su aposento y desde el momento en el que nadie se atreve a pasar a la habitación, hasta que van apareciendo sus colaboradores más cercanos, las caras, los gestos, las conversaciones, son geniales. 

 

Los momentos están llevados a la pantalla con una exageración justa y cómica en los personajes en cuanto a su comportamiento, sus frases medidas, su “quiero” pero no me atrevo “no vaya a ser”, debe ser lo más parecido a lo que ocurre en ambientes relativamente cotidianos en el seno de grupos políticos, empresariales, etc..

 

Pienso en situaciones “cercanas” –que se han convertido en cotidianas- en casos vergonzosos de corrupción política que tanto están dando que hablar en la actualidad, o en casos de enriquecimiento desorbitado por ser quienes son, o en las zancadillas políticas que deben estar tejiendo en ciertos partidos políticos que tantos años nos han estado gobernando. Sin olvidar por el más actual y más hilarante (por decirlo de alguna manera) sea la situación y conversaciones que deben cruzarse entre líderes políticos autodesterrados por su falta de responsabilidad y los movimientos y visitas de unos y otros frente a este despropósito.

 

Con esto quiero decir que cualquiera de estas situaciones, sin una carga cómica extraordinaria, con un buen guion superaría con creces esta película, que por cierto, está prohibida su exhibición en Rusia.

 

El papel de Steve Buscemi, es genial. Sabíamos que no era mal actor, pero en esta película se luce.

 

Menos mal que situaciones que avergonzarían a cualquier persona con sentido común, con estos tintes…. Hacen que puedas pasar un buen rato.

 

JCC