8. abr., 2018

Crítica

 

Comedia francesa con trasfondo real. Tan real como la vida misma.

 

Universidad pública. Con choque generacional profundo. Por un lado, un profesor senior chapado a la antigua” en todas sus vertientes: culto, agudo, que parece estar de vuelta de todo, desinhibido, con valores tradicionales muy arraigados, provocador, etc. Por otro, un mundo moderno, actual, en todas sus vertientes, multicultural, y concretamente una estudiante de primer curso en la Universidad, francesa de origen marroquí con los pies en el suelo. 

 

Bien llevados los dos mundos que rodean la historia. El crecimiento como persona de la protagonista (Camelia Jordana) en el ambiente universitario con sus compañeros y su profesor, y en su ambiente doméstico con su madre, su abuela, su novio y sus amigos, en un barrio de hijos o nietos de emigrantes donde la calle se apodera de todo.

 

La película evoluciona de una manera previsible, con altibajos, pero crece de forma constante y con un fondo real, y a la vez esperanzador.

 

La complicidad que se crea en el ambiente, inicialmente forzado, que rodea a los dos protagonistas, el profesor (Daniel Auteil) y la estudiante, es bonito y, como dije, esperanzador, parece dejar atrás todos los tópicos sobre la imposibilidad de incorporación de los emigrantes al mundo de los no emigrantes.

 

El final de la película queda abierto, como no podría ser de otra manera, y para evitar un final demasiado pasteloso.

 

 

JCC