30. abr., 2018

Crítica

La película “Custodia compartida” del director francés Xavier Legrand llegó a nuestras salas después de haber ganado el Premio del Público al Mejor Film Europeo en el Festival de San Sebastián y el de Mejor Director y Mejor Ópera Prima del Festival de Venecia los cuales me parecen sobradamente merecidos.

La película se inicia con una larga escena (más de quince minutos) en una sala de un juzgado francés, en la que se dirime la custodia de los hijos de un matrimonio en plena separación (un crío de poco más de una decena de años y una hija a punto de cumplir los dieciocho, próxima a su mayoría de edad e independencia lo que la resta protagonismo) donde una jueza decide, tras escuchar a las partes en litigio; un marido en apariencia arrepentido, una mujer con la firme decisión de romper todo contacto con su ex y unos hijos que declaran no querer compartir su tiempo con su progenitor, y sí con su madre. La trama se centra entre los progenitores (magníficamente interpretados por los actores franceses LéaDrucker y Denis Ménochet) y el hijo pequeñoJulien (Thomas Gioria, que está soberbio) que por proteger a su madre mantiene un tira y afloja con su padre al que no quiere ver ni en pintura ya que le utiliza para acosar a su madre, mostrándonos escenas de una extraordinaria y bien ejecutada tensión. La película, que como he mencionado se inicia con la larga escena del juzgado, va guiando al espectador hacia una atmósfera de temor “in crescendo” tal que hace inevitable ver que dicha tensión desembocará en un estallido de terror y nos adelanta el que la violencia está llamando a la puerta, literalmente, como podrá observar el espectador. Precisamente, la escena en la que la madre y el hijo, encerrados en el cuarto de baño, tumbados en la pequeña bañera intentan escapar de esa locura que les acecha es de las más impactantes que he visto últimamentePor desgracia son hechos que ocurren con excesiva frecuencia y que la sociedad debería analizar para evitar en lo posible los dramas a los que en la realidad dan lugar. Un acierto del director el que no haya música para influir en el dramatismo de las escenas. Película muy aconsejable que mantiene al espectador pegado a la pantalla.

 

JLC

 

Normalmente la sensibilidad y cultura francesa nos suena bastante más y nos es más cercana que la cultura o modo de vida anglosajona o americana y, es probablemente debido a esta condición donde este thriller real acongoja al espectador sobremanera.

 

Película francesa que describe una realidad muy cercana a la española sobre un matrimonio roto con hijos, en el que una mediadora establece la custodia compartida de los hijos (niño preadolescente y niña fin-adolescente) a pesar de que la exmujer presenta en el acto de arbitraje ciertas evidencias sobre el comportamiento de su marido y el de sus hijos.

 

Muy bien llevado el primer tercio de la película donde, a pesar de ciertas pinceladas, el director llega a confundir o engañar al espectador. 

 

Cuando más tarde se desenmascaran los comportamientos de los padres y el del niño, es cuando el sobrecogimiento y, porque no decirlo: miedo en ocasiones, se trasmite al espectador de una manera muy bien conseguida.

 

Toda historia o película tiene su moral o moralina. En esta película, no se la he encontrado. Quizás la razón sea porque es, o puede ser tan real, que la realidad es como es. Sin más.

 

Muy buen papel el de la madre (Miriam es Lea Drucker) y el del hijo Julien (Thomas Gioria). El padre no tiene que esforzarse mucho en su papel, y la hija / hermana…. ¿Por qué habrán incluido a la hija / hermana ¿¿?¿. 

 

Muy recomendable verla y más en estos momentos.

 

JCC